No mires debajo de la cama by Juan Jose Millas

By Juan Jose Millas

Los angeles jueza Elena Rincon vive en un entorno marcado por los angeles soledad, ocupado por ausencias presentes y presencias ausentes, implicada en una relacion intrascendente con un forense casado al que le gusta probar hormas diferentes. Un dia, en un rutinario trayecto al trabajo, queda fascinada por una chica abstraida en l. a. lectura que viaja en su vagon, y make a decision buscarla, sin exito, por los tuneles y andenes del metro. Para establecer un vinculo con esa diosa, ese angel, come to a decision comenzar a leer el mismo libro: No mires debajo de los angeles cama.

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No mires debajo de la cama

Los angeles jueza Elena Rincon vive en un entorno marcado por los angeles soledad, ocupado por ausencias presentes y presencias ausentes, implicada en una relacion intrascendente con un forense casado al que le gusta probar hormas diferentes. Un dia, en un rutinario trayecto al trabajo, queda fascinada por una chica abstraida en los angeles lectura que viaja en su vagon, y come to a decision buscarla, sin exito, por los tuneles y andenes del metro.

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También tenía una chimenea falsa, de madera y con puertas, en cuyo interior permanecía oculto un televisor que no había querido colocar a la vista. Un día, después de que levantara el cadáver de una mujer que llevaba un año muerta en su cuarto de estar, frente al televisor todavía encendido, llegó a su casa de juez, prendió el suyo, le quitó el color y el volumen y cerró las puertas de la chimenea, abandonando el aparato a una emisión continua de cenizas. En cierto modo, se trataba de crear una situación inversa a la padecida por aquella mujer de cuya autopsia se deducirían telediarios, concursos y restos de anuncios sin digerir, en confuso desorden.

Las zapatillas deportivas estuvieron de acuerdo en que los calcetines ponían una distancia excesiva respecto al pie. Las de andar por casa no añadieron nada: de vez en cuando caían en la condición de cosas y regresaban de ella sin que fuera posible averiguar la pauta que les llevaba de uno a otro estado. expusieron los zapatos de Vicente Holgado con una irritación manifiesta? hay pares de zapatos que apenas se usan y no por eso dejan de tener sentido. dijeron los zapatos de mujer. aseguraron las deportivas?.

Desde entonces, siempre que atravesaba el salón de la vivienda y contemplaba una raya de luz inquieta por debajo de la puerta de la chimenea, se decía que allí dentro ardía, en blanco y negro, la realidad, o sus brasas, pues quizá el mundo, como afirmaba el forense, estaba en trance de extinción. Aquella noche, pues, se recluyó en el despacho de juez habilitado en una de las habitaciones de su casa, e intentó comprender la red del metro sobre un plano. Ella lo tomaba en Tribunal y desde allí iba directa hasta Plaza de Castilla, donde estaban los juzgados.

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