La isla del tesoro (Clasicos de la literatura series) by Robert Louis Stevenson

By Robert Louis Stevenson

For enthusiasts of undying classics, this sequence of superbly packaged and cheaply priced variations of worldwide literature incorporates a number of literary genres, together with theater, novels, poems, and essays. Los lectores tomar?n un gran placer en descubrir los cl?sicos con estas bellas y econ?micas ediciones de las grandes obras literarias. Esta selecci?n editorial cuenta con t?tulos que abarcan todos los g?neros literarios, desde teatro, narrativa, poes?a y el ensayo.

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No mires debajo de la cama

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No pude escuchar más que algunas palabras, y aún así me informaron de cosas importantes; porque entre las palabras sueltas pude. escuchar esta frase: «Ninguno de ellos quiere unirse a nosotros», lo que me advirtió que aún quedaban algunos leales a bordo. Cuando Dick regresó, cada uno de los tres tomó su tazón y brindaron: «Por la buena suerte», dijo uno; «A la salud del viejo Flint», el otro, y por último, Silver, con cierto sonsonete, exclamó: «A vuestra salud y a la mía, viento en las velas, buena comida y un buen botín».

Silver -exclamó el otro. Y observé que no sólo su rostro estaba encendido, sino que su voz temblaba como un cabo tenso-, usted es ya viejo, y es honrado, o al menos tiene fama de serlo, y tiene dinero, lo que no suele pasar a muchos pobres navegantes, y es valiente, o mucho me equivoco. ¿Y con todo eso pretende usted hacerme creer que esa gentuza puede arrastrarlo a la fuerza? No puede usted seguirles. Tan cierto como que Dios nos está viendo, que antes me dejaría yo cortar el brazo derecho que faltar a mi deber.

Los botes se habían dirigido hacia la derecha, pero nosotros remamos en línea recta, hacia la empalizada que el mapa señalaba. Cuando nos vieron aparecer los dos que estaban de guardia en los botes, se sobresaltaron; dejé de oír la canción, y me di cuenta de que discutían qué hacer con nosotros. De haber ido alguno de ellos a avisar a Silver, seguramente hubiésemos podido tomarles delantera, pero probablemente habían recibido órdenes de permanecer en su puesto; de nuevo escuché la vieja canción.

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